Wednesday, April 11, 2007

LAGRIMA BENDITA


Jesús sigue en la cruz
con sus brazos extendidos
su anémico cuerpo desnudo
y su pelo cubriéndole la mitad de su rostro.

Él, sigue sombrío y melancólico,
igual que yo...
A la espera del saludo que
a diario le hace toda la humanidad.

Una parte de mí, se regocija;
Mientras; la otra implora…

¡Señor! –le digo-
Desciende de tu cruz y dame la mano,
camina conmigo a mi lado y
dime que nada de esto está sucediendo;
Dime por fin que tus estigmas
son más dolorosas que mi aflicción.

Que la sangre que mana de tu frente es más tortura
que mis lagrimas diarias…
Dime que tu crucifixión es más tormento
que mi cabizbaja melancolía.

¡Señor! –le digo-
Baja de esa cruz y mírame a los ojos,
observa este agrio llanto que tengo
y dime que todo lo malo que sucede
son según tus designios… y no los míos…
Que estoy siguiendo las huellas
que Tú has trazado en mi camino,
y no las que yo he decidido.

Donde estas señor!!
-Sigo gritando-

Mientras tu cuerpo de inerte madera,
sigue sin moverse ante mis ojos
que destilan añoranzas del ayer.

Por fin me arrodillo ante ti.
La soberbia la dejo en el canasto de limosnas
que yace bajo tu altar,
y mi cabizbaja melancolía se inclina ante ti
Mientras sigo con mi llanto doloroso…

Sólo,
mientras no te miro…
tu cabeza se levanta del madero
y con una roja lágrima de tu corona
me bendices…
PK2

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